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GENERO
Y DESASTRES
INTRODUCCION
En torno
al tema de la participación de la mujer
en la prevención, mitigación y atención
de los desastres, existen dos iniciativas
que abren un valioso espacion no considerado
anteriormente en el quehacer de esta entidad.
Ambas convergen en su propó sito por lo
cual la Comisión Nacional de Emergencia
(C.N.E.) les da seguimiento en forma conjunta.
Una de
esas iniciativas es el Plan para la Igualdad
de Oportunidades entre Mujeres y Hombres
(PIOMH), que en su documento oficial, específicamente
en el objetivo 7.5 del capítulo sobre "Género
y Medio Ambiente", resume la participación
de la mujer de la siguiente manera :
"La
Situación geográfica de Costa Rica determina
un aumento en los niveles de probabilidad
de situaciones de emergencia provocadas
por fenómenos naturales unidos a usos inadecuados
de los recursos. Las mujeres y la/los niña/os
son víctimas mayoritarias de estos fenómenos.
Las mujeres asumen varios papeles como víctima,
como organizadora de acciones paliativas
y como educadora en la prevención dentro
de sus hogares y comunidades."
De ahí
que este plan establece la necesidad de
"capacitar a las mujeres en el manejo
de situaciones de emergencia" y como
acciones se sugiere :
"Acción
7.5.1 : Promover, a través de los medios
locales de difusión, la participación de
las mujeres en los Comités de Emergencia,
en los diferente niveles : locales, regionales
y nacional"
"Acción
7.5.2 : Realizar dos cursos de capacitación
sobre prevención y manejo de emergencias,
brindando educación en cuanto a base de
datos relativos a recursos de emergencias,
dirigido a las mujeres que viven en al menos
quince comunidades definidas como de riesgo,
por su ubicación aledaña a cuencas hidrográficas,
volcanes, fallamientos tectónicos y otros."
Por otra
parte, el Centro para la Prevención de Desastres
en América Central (CEPREDENAC), organismo
que funciona en el marco del Sistema de
Integración Centroamericana (SICA) y del
cual la C.N.E. es integrante, estableció
como una de las áreas prioritarias de trabajo
el "Programa de Género y Desastres".
El objetivo
general de ese programa es "Contribuir
a potenciar y visibilizar la participación
de las mujeres en las esferas de la vida
social, economía, cultural, civica y politica
de los paises del área Centroamericana ,
especialmente en el área de la prevención
de desastres naturales, mediante la investigación,
información, divulgación, capacitación,
asesoría y prestación de servicios; aplicando
la metodología participativa de Género".
La C.N.E.
se encuentra identificada con ambas iniciativas,
de las cuales se obtienen compromisos específicos.
El propósito inicial es generar la reflexión
acerca de cómo se encuentran inmersas las
mujeres en el campo de los desastres y proponer
acciones que amplíen y deversifiquen esa
participación, ya no sólo como víctimas
potenciales, sino también como agentes en
el proceso de prevención y mitigación que
se necesita en las comunidades en las instituciones.
Fuente
: Taller de Género
La perspectiva
de Género
UNA
RUPTURA EPISTEMOLOGICA
Género
es una categoría conceptual y analítica
que se utiliza para comprender y explicar
las relaciones de inequidad, dominación,
discriminación y violencia que existen entre
los hombre y las mujeres.
Desde esta
prespectiva, es importante hacer la distinción
entre los términos "SEXO" y "GENERO".
"Sexo"
se refiere a las características físicas
del cuerpo, de origen biológico o genético.
"Género"
ha sido definido como "el sexo socialmente
contruido" (De Barbieri, 1992).
Alude a
las cualidades distintivas de los hombres
- IDENTIDAD MASCULINA - y las mujeres -
IDENTIDAD FEMENINA - que son creadas social
y culturalmente.
Género
es, entonces, "el conjunto de rasgos
de personalidad, actitudes, sentimientos,
valores, conductas y actividades que la
sociedad adscribe diferencialmente a los
sexos" (De los Ríos, 1991).
Esta distinción
es fundamental, ya que las diferencias entre
hombres y mujeres no son solo biológicas
o genéticas en origen.
Tampoco
esas diferencias biológicas o genéticas
implican una "inequidad" o una
"oposición" natural.
Diferencia
no significa desigualdad, Nada determina
que lo diferente deba traducirse como desigual,
ni que deba jerarquizarse como mejor, peor,
inferior o superior (OPS-OMS. 1991).
Las diferencias
en el comportamiento de hombres y mujeres
se desarrollan principalmente mediante el
aprendizaje social de las identidades femenina
y masculina (Alvarez y Tischler. 1986: Davis,
1989; Lagarde, 1992; Bonder y Mogarde, 1993).
La socialización
de los géneros empieza desde antes del nacimiento
de un niño o una niña. La familia envía
mensajes al niño o niña que reflejan las
pautas de la cultura en torno a lo que "debe
ser" un hombre o una mujer (OPS-OMS,
1991).
Hay un
despliegue de expectativas, de prescripciones
y de prohibiciones que van señalando cuales
son los comportamientos esperados de ese
niño o esa niña (OPS-OMS, 1991).
Incluso
los padres que creen tratar a sus hijos
e hijas exactamente igual tienden a reaccionar
de un modo diferente ante los niños que
ante las niñas (Giddens, 1992).
Esta diferencias
se ven reforzadas durante todo el ciclo
vital por muchas otras influencias culturales
y agentes de socialización: amigos, escuela,
colegio, universidad, trabajo, medios de
comunicación, iglesia, entre otros.
Este conjunto
de expectativas, aprobaciones y prescripciones
constituyen los estereotipos de género,
los cuales varían históricamente, y se expresan
también de diferentes maneras, según las
diferentes culturas (OPS-OMS, 1991).
Los ESTEREOTIPOS
tienen una raíz profunda en la sociedad.
Tan profunda que se llega a creer que existe
un fundamento biológico en las conductas
de mujeres y hombres. Por lo tanto, se considera
(falsamente) que esas formas de ser hombres
o mujeres son determinadas por "la
naturaleza: (OPS-OMS, 1991).
Los estereotipos
de género de los hombre : fuertes, activos,
independientes, valientes, racionales ...;
y de las mujeres : dependientes, pasivas,
temerosas, débiles, sentimentales ... (OPS-OMS,
1991).
He aquí
una paradoja: las cualidades que se espera
de las mujeros son, al mismo tiempo, socialmente
desvalorizadas (OPS-OMS, 1991).
La socialización
y el tratamiento desigual favorece el desarrollo
de relaciones de inequidad, dominación,
desigualdad y violencia contra las mujeres
por parte de los hombres en sociedades patriarcales
como la costarricense.
El PATRIARCADO
es una estructura social, conformada histórica
y culturalmente, cuyas bases se fundamentan
en la dominación de los hombres sobre las
mujeres.
Todas las
sociedades que se conocen actualmente son
patriarcales, aunque el grado y el carácter
de la dominación y de las desigualdades
entre los géneros varían considerablemente
no solo de una culturas a otras sino también
dentro de la misma cultura (según grupos
étnicos, clases, zonas urbanas o rurales,
etc.) y en diferentes periódos históricos
(De barbieri, 1992).
Según Teresita
de Barbieri, la subordinación femenina es
un producto del ordenamiento patriarcal,
tomando la categoría "patriarcado"
de Max Weber. Las sociedades actuales no
han cambiado en esencia, sino solo en apariencia,
el orden existente en las sociedades arcaicas
bíblicas. Los hombres de la actualidad tienen
pocas diferencias con los patriarcas que
disponían de la vida y de la muerte de hijos,
hijas, esclavos, esclavas y rebaños. Es
ese el ordenamiento social a destruir para
liberar a mujeres y a hombres (De Barbieri,
1992).
De esta
forma, la realidad patriarcal termina definiendo
las relaciones de clase, género y etnía:
así como entre lo privado y lo público,
lo personal y lo político (Eisentein, 1984).
La inequidad,
la dominación, la discriminación y la violencia
de género se expresan en todos los ámbitos
de la vida social.
De tal
manera que los estudios de mujeres y de
los hombres; asi como sus relaciones con
la sociedad deben abordarse sobre la base
de que ésta es construída genéricamente
y fundada en el sistema patriarcal; entendiendo
por esto la ideología y las estructuras
institucionales que mantienen la opresión
de las mujeres y la subvaloración de todo
lo asociado con lo femenino (Facio, 1993).
Al asumir
esta conceptualización, se reconoce que
una sociedad patriarcal construye las relaciones
sociales desde una base de dominación y
subordinación entre los géneros, al asignar
a las mujeres papeles dentre de la división
social del trabajo los procesos productivos
y políticos (Córdoba y Faerron, 1996).
Entender
que las relaciones entre hombres y mujeres
no están determinadas por el orden de lo
natural sino por funciones que responden
a relaciones de poder, donde las mujeres
son la principales responsables de las labores
domésticas y don , al mismo tiempo, se concibe
a la familia como una unidad dinámica donde
se reproducen las jerarquías sociales, y
sujeta a los patrones ideológicos - normativos
del sistema patriarcal, es comprender que
la sociedad está basada en relaciones opresivas
(Córdoba y Faerron, 1996).
Es comprender,
por lo tanto, que la subordinación y opresión
que afecta a todas o casi todas las mujeres
ES UNA CUESTION DE PODER (De Barbieri, 1992).
Además,
el control ejercido sobre la vida y la función
reproductora de las mujeres (reproducción
biológica, social, cultural) se da por medio
de la familia y de la sociedad en su conjunto,
como uno de los tantos actos de poder de
una sociedad (Pou, 1981).
Ahora bien,
la perspectiva de género implica que , precisamente
por ser determinadas social e históricamente,
las relaciones de inequidad, dominación,
discriminación y violencia entre hombres
y mujeres PUEDEN Y DEBEN CAMBIAR
Construir
nuevas formas de vínculos, a partir de las
diferencias, abrirá posibilidades de complementación,
de búsqueda de alternativas a los roles
estereotipados y de relaciones con sentido
de equidad entre hombres y mujeres (OPS-OMS,
1991).
Las mujeres
y los hombres pueden y deben aprender a
relacionarse en libertar, en igualdad de
condiciones y con respeto a la diversidad
humana.
En palabras
de Teresita De Barbieri (De Barbieri, 1992)
:
"...
los sistemas de sexo/género son los conjuntos
de practicas, símbolos, representaciones,
normas y valores sociales que las sociedades
elaboran a partir de la diferencia sexual
anátomo-fisiológica y que dan sentido a
la satisfacción de los impulsos sexuales,
a la reproducción de las especie humana
y en general al relacionamiento entre las
personas ... son, por lo tanto, el objeto
de estudio más amplio para comprender y
explicar el par subordinación femenina-dominación
masculina. La apuesta es estudiar estos
sistemas de acción Social y el sentido de
la acción en relación con la sexualidad
y la reproducción. Se trata de una categoría
... que deja abierta la posibilidad de existencia
de distintas formas de relación entre mujeres
y hombres, entre lo femenino y lo masculino:
dominación masculina (patriarcal, pero otras
posibles no necesariamente patriarcales),
dominación femenina o relaciones igualitarias.
Deja además abierta la posibilidad de distinguir
formas diversas en periódos históricos diferentes
y como utopía, pensar la liberación de las
mujeres desde otras maneras distintas de
organización social ..."
La perspectiva
de género implica una ruptura epistemológica,
quizás la más importante en las ciencias
sociales contemporáneas (Fraser, 1989).
Se trata del reconocimiento de una dimensión
de la desigualdad social hasta entonces
no trataba, subsumida en la dimensión económica,
ya en las teorías de las clases, ya en las
de la estratificación social (De Barbieri,
1992).
Se trata,
en el fondo, de una posición epistemológica
novedosa y crítica de la ciencia y de la
práctica social tradicional.
Fuente
:
Taller
Nacional "Género y Desastres"
Charla
: "Perspectivca Social de Género"
Ana Cecilia
Escalante Herrera, M. Sc.
Catedrática
Universidad
de Costa Rica.
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